Ya se ven luces al final del túnel
Decíamos aquí hace una semana que no todo lo que ha traído la crisis ha sido malo. Y en Fitur hemos tenido la oportunidad de comprobarlo. La cita madrileña ha sido este año mucho más feria turística, mucho más profesional. Vaya, que ha vuelto a donde debía. Eso se ha notado por muchas cosas. Por lo pronto, el pabellón de Andalucía ha sido mucho más pequeño que otros años y la Junta ha gastado bastante menos dinero; sin embargo, el expositor ha sido mucho más vistoso y funcional. Los empresarios, desde luego, han quedao contentos. El Ayuntamiento de Málaga ha seguido la misma política y el concejal de Turismo, Elías Bendodo, no parece compartir en este aspecto las estrategias de su compañero de partido Pedro Fernández Montes. Es más, Bendodo aseguraba estos días que se apañaría bien teniendo incluso un ‘stand’ más pequeño. Lo importante, decía el también presidente provincial del PP, es un pequeño espacio para las presentaciones y ruedas de prensa y mesas para que los empresarios puedan trabajar. De la misma opinión es también la gerente del Patronato de Turismo, Ana Gómez, que anunciaba el viernes que el año que viene el organismo provincial incluirá puestos de su trabajo para los profesionales en su ‘stand’. Y es que aunque no se lo crean hasta ahora había sala de prensa, expositores para la oferta turística de los municipios, cabinas para que las radios puedan trabajar, cafetería… pero no mesas y sillas para que los empresarios pudieran mantener sus contactos. La asistencia de las diferentes delegaciones, por otro lado, también ha sido mucho más racional. En Madrid ha estado quien tenía que estar. Aquellas presencias multitudinarias y los espectáculos que hicieron de Fitur una interminable feria de las vanidades parecen haber pasado a la historia. Esperemos que no vuelvan cuando se produzca la ansiada recuperación económica. Habremos ganado todos y habrá ganado la feria, mucho más encuentro profesional que cita de famosos.
Un cierto optimismo
En el aspecto puramente turístico, volvemos de Madrid con buen saber de boca. Por segundo año consecutivo, nadie se atreve a hacer una previsión clara de por dónde van a ir los tiros este año, pero elemenos para la esperanza hay unos cuantos. El aumento de frecuencias del Aeropuerto de Málaga, la mejoría en los mercados de larga distancia, la salida de Alemania de la recesión… son pequeños ‘brotes verdes’ que hacen a nuestros empresarios ver el futuro con cierto optimismo. Además, la Costa del Sol no está parada. Ha presentado en Fitur algunos proyectos ilusionantes, como el parque temático de Mijas, y realidades atractivas, como el nuevo Museo de la Semana Santa de Málaga. La próxima gran cita del sector se producirá en poco más de un mes. La ITB de Berlín, casi en vísperas del primer gran periodo vacacional del año, será una vez más el gran termómetro de la situación del turismo. Allí podremos comprobar si las cosas van a ir tal y como se ha previsto en Madrid. fmpastor@epi.es
Preparados para la avalancha
Empresarios y políticos abandonaban ayer Fitur mientras los técnicos de todas las instituciones preparaban ya sus expositores para que hoy miles de visitantes puedan llevarse toda la información.
Dice el refrán que tras la tempestad viene la calma. Aquí en Fitur es al contrario. La última de las jornadas profesionales de la feria madrileña es la de la tranquilidad. Empresarios y políticos recogen sus bártulos, hacen sus maletas y se preparan para volver a Málaga. Es entonces cuando empieza el verdadero trabajo de los técnicos. Hay que hacer acopio de folletos, documentos y objetos varios para que, cuando hoy se abran las puertas de Ifema al público en general, los potenciales turistas se lleven la mejor imagen de nuestros destinos.
Perote como es, el director de Promoción Nacional del Patronato, Roque Carmona, contaba ayer, orgulloso, que el año pasado una de las cosas que más éxito tuvo en las jornadas de libre acceso fue el reparto de productos de Álora. Cientos de visitantes se agolpaban frente al expositor de la Costa del Sol para recoger su platito de sopa perota o las aceitunas aloreñas. Hoy espera repetir éxito. Y a bien seguro que lo conseguirá.
Contento estaba también ayer el director del Área de Turismo del Ayuntamiento de Málaga, Arturo Bernal, que aseguraba que entre 3.800 y 4.000 profesionales han pasado estos días por el ´stand´ de la capital. Ayer, sin embargo, todos estábamos ya como en familia.
El responsable de la oficina municipal de Turismo de Mijas, Juan Carlos Acevedo, no obstante, casi tenía que quitarse la gente a tortazos, ya que eran muchos los interesados en saber algo más del proyecto del parque temático que la empresa Jurapark quiere construir en el Hipódromo de la Costa del Sol. La expectación, desde luego, es mucha y, seguramente, la presentación del próximo 19 de febrero va a ser todo un éxito de asistencia. La gerente del Patronato, Ana Gómez, por lo pronto, ya augura que estamos ante una idea fenomenal para toda la Costa del Sol y el concejal de Turismo de Fuengirola, José Sánchez, ya pensaba ayer en la edición de folletos que digan que la localidad “está a sólo cinco minutos del parque temático de los dinosaurios”.
Pese a que, como decíamos el primer día, Ifema ha vendido este año muchos menos espacio que en ocasiones anteriores, Fitur, por suerte, sigue siendo mucho más que el pabellón 3, en el que se ubican los expositores de los diferentes destinos andaluces. Al ser la última jornada profesional bastante más tranquila que las anteriores, son muchos los profesionales que aprovechan sus ratos libres para darse una vuelta por los ´stands´ de otras comunidades autónomas, de otros países y de otras empresas.
La experiencia, desde luego, vale la pena. Hay expositores para todos los gustos. En el de MSC Cruceros, por ejemplo, han instalado una bolera que ha sido todo un pelotazo. En Argentina el público hacía cola para hacerse una foto con una estatua de Borges y en el expositor de Palestina varias mujeres se arremolinaban para observar los nacimientos hechos con madera de olivo, los rosarios o los crucifijos que contienen tierra del Calvario.
Mancomunidad
A la hora de comer, todos de vuelta al ´stand´ del Patronato, donde los diferentes municipios se afanan en repartir sus productos típicos. El consejero delegado de Acosol, José Bernal, presente también aquí estos días, charlaba con algunos empresarios del eterno problema del saneamiento integral mientras Ignacio Iturbe, el vicepresidente de la Federación Andaluza de Golf, explicaba a algunos interesados que los ´green fees´ de la Costa del Sol tienen hoy unos precios excelentes.
El viceconsejero de Turismo de Melilla, Francisco Javier Mateo, llegó en ese momento corriendo. Se volvía ya y se le había olvidado una cosa: firmar para apoyar la candidatura de Málaga a la capitalidad cultural de Europa. Un buen gesto, sin duda. Y es que, muy poco a poco, parece que la idea de Málaga 2016 empieza a fraguar. Al menos en algunos pequeños detalles. Entre ellos, el de un panel con la imagen de Picasso que hoy podrán utilizar los visitantes a Ifema para hacerse sus fotografías. Ayer, entre los profesionales, tuvo mucho éxito. Hoy seguro que tendrá mucho más.
Los pueblos animan la fiesta
La dirección de Ifema debería revisar para próximas ediciones la organización de la jornada inaugural de Fitur. Son tantos los impedimentos que ponen para entrar en el recinto ferial que hay profesionales que directamente han optado por no venir el primer día. Ayer, sin embargo, la situación era bien distinta. Siguió notándose, desde luego, menos afluencia que en años anteriores, pero comparada con el nivel de visitantes del día anterior podía verse un notable aumento. Sobre todo, y eso es lo importante, en los pabellones 6 y 8, que están ocupados por la representación empresarial.
En el pabellón andaluz, la jornada empezó bien temprano, a pesar de que algunos se habían acostado bastante tarde la noche anterior con la excusa de la cena que ofreció el Ayuntamiento de Málaga en el restaurante ´Txistu´. La celebración del ´desayuno antequerano´, sin embargo, es ya una cita ineludible en la liturgia de Fitur. Este año, además, con más razón, ya que la ciudad del Torcal ha tirado la casa por la ventana para celebrar el sexto centenario de su incorporación a la Corona de Castilla.
El regidor, Ricardo Millán, acompañado por su concejala de Turismo, Pepa Sánchez, y la presidenta del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) de la localidad, Silvia Jurado, hicieron de anfitriones para las decenas de invitados que se pasaron por el ´stand´ de la Costa del Sol. Entre ellos la consejera de Cultura, Rosa Torres, que presentó un manuscrito en el que ya en el siglo XVI se hablaba de los famosos molletes.
Decir jueves en Fitur es hablar de los municipios, ya que suele ser el día escogido por los diferentes ayuntamientos para presentar sus ofertas turísticas. El ´pelotazo´, desde luego, lo dio el alcalde de Mijas, Antonio Sánchez, que en la presentación del parque jurásico que va a construir en la localidad se hizo acompañar por su concejal de Turismo, Fuensanta Lima; el presidente del Patronato, Salvador Pendón; y el diputado nacional Luis Tomás.
Pero otros muchos pueblos tuvieron también su ´minuto de gloria´. El de Álora, por ejemplo, a las dos de la tarde. Y es todo un clásico. Cuando el alcalde de la localidad, José Sánchez, y su concejal de Turismo, Sonia Ramos, se ponen a repartir las raciones de sopas perotas no cabe un alfiler en el ´stand´ costasoleño. Y es que, aunque de Fitur se pueden decir muchas cosas, y no todas buenas, sigue teniendo algo que engancha. O debe de tenerlo porque si no no se entiende muy bien que hasta los ´ex´ sigan viniendo por aquí año tras año. Es el caso, por ejemplo, de Marcelino Méndez Trelles, ex director general de Promoción. O de José Prieto, ex presidente de Aehcos.
Después de comer y casi por sorpresa se presentó también en el pabellón andaluz el vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, y el secretario de Estado de Política Territorial, Gaspar Zarrías. Los dos tienen a sus espaldas muchos ´fitures´, pero el de ayer debió parecerles totalmente diferente. Ya no son ellos los que cortan la cinta inaugural ni dan los premios ni protagonizan paseos multitudinarios por los pasillos de Ifema. Es evidente que continúan teniendo cargos de altísima responsabilidad, pero el mundo del turismo se mueve con parámetros de interés. Sic transit gloria mundi.

